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jueves, 17 de junio de 2010

El Aragonés Errante


Uno de los hombre de mundo mas interesantes e interesado. El más canalla y moral. El que va para el Sur cuando esta en el Norte. El que entiende “NO” cuando escucha “SI”. Al que le gusta permanecer en la carretera. El se ha convertido en el aragonés errante. El que mantiene los ánimos con devastadoras noticias. El que no viene a ver si puede sino porque puede viene. El es Enrique Bunbury.
Este hombre que ha llegado a las almas de miles de personas con sus melodías y letras profundas y desgarradoras, a logrado sumergirse en las espesas hoyadas del SigSig en el Ecuador.
Para los que hemos acudido a este concierto ha sido una de las experiencias y aventuras más grandes de nuestras vidas. Pues no fue uno mas, uno de los que entras y sales de la misma forma.

En experiencia personal:


Dos meses antes esperábamos, contando los días de este gran suceso, cuando llego el día todos partimos desde Cuenca hasta el SigSig, donde ya en la mañana del sábado ya existía gran cantidad de gente intentando entrar al estadio municipal del SigSig, cuando nosotros llegamos aproximadamente a las cuatro de la tarde nos comunicaron que una de las columnas del escenario se había roto y que el concierto se postergaba, todos nos pusimos furiosos y tristes, pues decíamos, “era demasiado bueno como para ser verdad”, esperamos hasta la media noche del sábado, ahí tratamos de entrar al hotel donde Enrique estaba hospedado para conocerlo, casi lo logramos, pero tuvimos que regresar a Cuenca y tristes comimos pizza en la casa de uno de nosotros, pues pensábamos que nos íbamos a quedar solamente con las ganas y con la “entrada”, a la mañana siguiente todos investigábamos en todos los lugares posibles si el concierto se iba a realizar, y en todos los lugares decían que se realizaría el domingo 11 de agosto, ese día nos regresaron las esperanzas, nuevamente en la tarde partimos hacia el SigSig, llegamos en la noche, nos colocamos en la fila y a esperar, en el momento que ingresamos al estadio, era un sueño y mas todavía cuando todas las luces se apagaron y los primeros acordes de la guitarra de Jordi Mena sonaban, pero cuando al fin Enrique salto al escenario era como estar soñando, toda la majestuosidad de una sola persona brillaba como un manojo de estrellas sobre esa tarima, El Club de los Imposibles sonaba y las lagrimas corrían, pues nos brindo dos horas y media de Rock n’ Roll puro y del bueno, solo como el lo pudo hacer, una experiencia única, tanto hacia que hasta brindo con nosotros, pero no seria eterno, a las tres de la mañana estuvimos de vuelta en Cuenca y a las cinco en apenas dos horas de nuevo al colegio, todo esa semana tuve algo me movía el cuerpo solo.

Nunca lo olvidaremos.

Y ahora a esperar a los comienzos del 2011 para la nueva gira de “Las Consecuencias”.


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